Un alimento útil, no imprescindible
El huevo aporta proteína, grasa y micronutrientes, pero no hace equilibrada una dieta por sí solo. Puede formar parte de un menú formulado o darse como extra ocasional, teniendo en cuenta sus calorías.
Crudo o cocinado
Cocinar el huevo reduce el riesgo microbiológico y suele ser la opción más sencilla para la mayoría de hogares. Puedes ofrecerlo cocido, escalfado o revuelto sin sal, mantequilla, cebolla ni otros condimentos.
Si utilizas huevo crudo dentro de una pauta BARF, aplica las mismas medidas de higiene que con otras carnes crudas y consulta cómo encaja en la receta completa.
¿Con cáscara?
No añadas cáscara triturada como fuente de calcio sin calcularla. La cantidad adecuada depende del resto de la ración y un exceso también puede desequilibrar el menú.